15 de julio de 2024

El rincón mendocino de los 800 volcanes en el que crece el turismo sostenible


Unos 1.200 kilómetros al oeste de Buenos Aires, en la falda de la cordillera de los Andes del sur de Mendoza, la localidad de Malargüe y sus alrededores es, gracias a su variada oferta, un importante centro de turismo sostenible en la Argentina.

El entorno malargüino, en el límite septentrional de la Patagonia, está privilegiado por sus condiciones geográficas, que le permiten gozar de un clima templado en primavera y verano y de nevadas abundantes en invierno, lo que nutre al centro de esquí de Las Leñas, una de las más populares del país.

Uno de los responsables del ‘boom‘ turístico en la localidad es Alberto ‘Johnny’ Albino, que regenta desde hace dos décadas el establecimiento EcoMalargüe, una posada (hostel) totalmente sostenible y construida en barro.

EcoMalargüe, un hostel construido en barro. Captura de video de https://hostelmalargue.com/wp/EcoMalargüe, un hostel construido en barro. Captura de video de https://hostelmalargue.com/wp/

Las manos en el barro

«Vivíamos con mi familia en Mendoza -unos 350 kilómetros al norte de Malargüe- y decidimos venir para cambiar de vida y de destino, y para buscar un lugar para nuestros hijos«, relata Albino.

Cuando él y su familia llegaron a Malargüe, la infraestructura turística estaba mucho menos desarrollada. Con la ayuda de sus visitantes y de la población local afrontaron la construcción de su posada mediante el método tradicional de la quincha, que utiliza arcilla y otros materiales locales.

«Llega gente de todos los lugares del mundo para poner ‘las manos en el barro'(…) Nuestra filosofía es la de que ‘el conocimiento que se estanca, se muere'», explica.

Alberto Albino observando un atardecer en la ciudad de Malargüe. Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniAlberto Albino observando un atardecer en la ciudad de Malargüe. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni


Este pionero del turismo rural sostenible considera que «otro tema importante es el trabajo con la comunidad», al colaborar con artesanos y productores locales y defender el trueque.

Además de su proyecto hotelero, ‘Johnny’ desarrolla actividades con caballos. Desde hace ocho años ofrece rutas a lomos de estos animales, a los que amansa directamente y enseña con doma sin violencia, o india.

Entre los paseos que organiza destacan las cabalgatas inclusivas, en las que emplean métodos de equinoterapia y psicoterapia asistida con caballos para personas con discapacidades motrices.

En Malargüe se afianza el turismo sostenible. Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniEn Malargüe se afianza el turismo sostenible. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni

«Tienen un carácter terapéutico; (los caballos) son seres mágicos», asegura.

Choique Turismo Alternativo -la empresa de turismo que regenta Albino- y el resto de operadores de Malargüe -que suelen llevar a cabo actividades conjuntas- conducen a los visitantes alrededor de los distintos valles del departamento, uno de los más extensos de Argentina.

Escenario de grandes paisajes

A diferencia del resto de la provincia de Mendoza, el vino y el enoturismo no son los protagonistas indiscutibles en Malargüe.

A diferencia del resto de Mendoza, en Malargüe los vinos no son los protagonistas centrales, sino los paisajes. Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniA diferencia del resto de Mendoza, en Malargüe los vinos no son los protagonistas centrales, sino los paisajes. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni

No faltan los enclaves naturales inconmensurables, como el volcán Malacara, el Pozo de las Ánimas o la caverna de Las Brujas; los monumentos curiosos, como los laberintos de Carmona; los yacimientos arqueológicos; o los puntos de turismo astronómico.

Pero Malargüe aún cuenta con entornos inexplorados para los estándares argentinos como la reserva provincial La Payunia, un espacio natural único en esta parte de América, que cuenta con más de 800 conos volcánicos repartidos a lo largo de 4.500 kilómetros cuadrados.

Este paisaje multicolor, que recuerda en algunos puntos a la superficie lunar, se puede recorrer en automóviles acondicionados, en bicicleta o caminando.

marzo de 2024 de una zona montañosa en la ciudad de Malargüe (Argentina). Casi mil doscientos kilómetros al oeste de Buenos Aires, en la falda de la cordillera de los Andes y en el límite septentrional de la Patagonia, la localidad de Malargüe y sus alrededores son, gracias a su variada oferta, uno de los principales centros de turismo sostenible de Argentina. EFE/Juan Ignacio Roncoronimarzo de 2024 de una zona montañosa en la ciudad de Malargüe (Argentina). Casi mil doscientos kilómetros al oeste de Buenos Aires, en la falda de la cordillera de los Andes y en el límite septentrional de la Patagonia, la localidad de Malargüe y sus alrededores son, gracias a su variada oferta, uno de los principales centros de turismo sostenible de Argentina. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

La Payunia comprende 450 mil hectáreas de reserva que resguardan uno de los mayores campos volcánicos del planeta, con casi 900 conos volcánicos.

Es un viaje en el tiempo, a la creación de la Tierra, resultado de la intensa actividad que convulsionó la zona cordillerana hace millones de años. Allí se ven rastros de la colada de lava más grande del mundo, que con 181 km, llega hasta la provincia de La Pampa.

Entre los cientos de conos volcánicos destacan el Payún Matrú, con su inmensa caldera de 9 km de diámetro y una laguna en el centro -una excursión asciende a su cima-, y el Payún Liso, de 3.680 msnm.

La provincia de Mendoza busca que el lugar sea declarado Patrimonio Natural Mundial por la Unesco.

En La Payunia se ven rastros de la colada de lava más larga del mundo. En La Payunia se ven rastros de la colada de lava más larga del mundo.

Los senderos para recorrerlo no siempre son sencillos, y las dificultades aumentan en invierno, cuando la nieve cae sobre las formaciones de la reserva.

A lo largo del camino, es habitual encontrar fauna local como guanacos; piches, pequeños animales que recuerdan a los armadillos; o choiques, aves que recuerdan a las avestruces africanas.

Un destino con gran potencial

Junto al parque y en los alrededores de Malargüe es habitual encontrar puestos dedicados a la trashumancia.

La trashumancia, típica del norte de Neuquén, también se ve en Malargüe. Foto: Pepe Delloro/TelamLa trashumancia, típica del norte de Neuquén, también se ve en Malargüe. Foto: Pepe Delloro/Telam

En verano, los pastores dejan a los animales en los puestos andinos más altos, mientras que durante la ‘invernada’ se trasladan a zonas más bajas como las próximas al parque.

Los operadores turísticos de la zona y el Ente Provincial de Turismo de Mendoza recomiendan no perderse el chivito, una de las delicias gastronómicas de la zona.

Aún por explorar, Malargüe podría convertirse en el próximo destino ‘estrella’ de Argentina, un país donde el turismo ocupa cada vez un papel más importante en su maltrecho plano económico.

Atardecer en una zona de la ciudad de Malargüe, a casi 1.200 de Buenos Aires. Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniAtardecer en una zona de la ciudad de Malargüe, a casi 1.200 de Buenos Aires. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Cómo llegar. De Buenos Aires a Malargüe son 1.150 km por Acceso Oeste-RN 7 hasta Junín, RN 188 hasta Gral. Alvear, RN 143 hasta San Rafael, RN 144 hasta El Sosneado y RN 40.

El ingreso a La Payunia está 150 km al sur de Malargüe por la ruta 40. Se visita con guías autorizados por la Dirección de Turismo de Malargüe y la mejor época es de noviembre a abril, aunque la excursión desde Malargüe se hace todo el año (excepto cuando nieva).

Dónde informarse. www.malargue.tur.ar



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