15 de abril de 2024

las paradas imperdibles, el estado del camino y claves para el recorrido


Parte de las infinitas ramificaciones que dejó el legendario camino que extendió el Imperio Incaico hacia el sur del continente entre los siglos XIV y XVI todavía guía los pasos de los pobladores del Noroeste argentino.

La Ruta de los Valles Calchaquíes retoma una porción sustancial de esas sendas en Tucumán, Catamarca y Salta, a través de las rutas 307 y 40, para ofrecer los encantos de un fascinante recorrido que lleva a descubrir huellas de culturas precolombinas, pueblos que resisten con sus sólidas construcciones en adobe y madera, sitios arqueológicos, reservas naturales y postales de las cumbres cordilleranas.

El estado del camino

El itinerario tiene su punto de partida en Tafí del Valle (Tucumán). Allí se inicia un periplo de 450 kilómetros, mayoritariamente transitados sobre ripio.

El pavimento suaviza la marcha de los vehículos solo esporádicamente, en el tramo de 104 kilómetros que separan Santa María (en el norte de Catamarca) con San Carlos (Salta), aunque también allí quedó sin asfaltar una porción de 19 kilómetros de piedra suelta.

Además está pavimentado el sinuoso segmento de 11 kilómetros que une Cachi con el empalme de las rutas 40 y 33, en Payogasta.

Este desafío para los automovilistas recorre su primer tramo de 53 kilómetros por la ruta 307 y sigue por la ruta 357, tras un desvío en Amaicha del Valle. A unos 24 kilómetros aparece en el horizonte Santa María, donde toma la posta la ruta 40, hasta el Abra El Acay, el punto final del viaje.

Las secuencias panorámicas más impactantes decoran la travesía de principio a fin, en la forma de una agradable compañía, siempre cambiante y cargada de colores.

Al comienzo, a la altura de Tafí del Valle, copa la escena la selva posada sobre las estribaciones del Nevado de Aconquija.

La ruta 40 en Salta, a mitad de camino de Molinos a Angastaco.La ruta 40 en Salta, a mitad de camino de Molinos a Angastaco.

Poco más de 20 kilómetros más adelante, la vista se llena con el paisaje del Abra del Infiernillo, una postal que contrasta decididamente con las formaciones naturales de piedra colorada que afloran en el Valle de Yokavil (al norte de Catamarca) o la armoniosa fusión de las parcelas recubiertas de viñedos con las cumbres andinas en Salta.

Hay mucho más para sorprenderse mientras el camino va ganando altura y empieza a enroscarse entre los cerros y las vueltas del río Calchaquí.

Atención: claves para el recorrido

  • De entrada, antes de encarar esta larga travesía, hay que tener en cuenta que el vehículo se apresta a transitar un camino de montaña, que en su mayor parte es de ripio y, en sus sectores más trabados, de curvas cerradas y pendientes, obliga a circular a no más de 40 kilómetros por hora.
  • También es importante estar advertidos de que la Ruta de los Valles Calchaquíes no cuenta con estaciones GNC, por lo cual conviene cargar el tanque del vehículo impulsado a gas en San Miguel de Tucumán o en Lules, en la ruta 38 que desemboca en la ruta 307, que lleva a Tafí del Valle.
  • Por otra parte es casi inexistente la señal de celular en todo el recorrido hasta Abra del Acay, excepto en los pueblos que aparecen a lo largo del camino.
  • Otra complicación que puede llegar a surgir es el riesgo de apunamiento, una amenaza para el auto, el conductor y sus acompañantes que puede evitarse si se toman los recaudos necesarios.

Cuál es la mejor época para el recorrido

Lo más atinado es visitar esta región entre abril y noviembre, para evitar las lluvias intensas que suelen registrarse en verano.

De hecho, la última temporada de precipitaciones produjo algunos derrumbes de la ladera, lo que redujo a media calzada el paso por la ruta 307 a la altura del kilómetro 98, en Los Cardones.

También hubo complicaciones en los kilómetros 61, 79, 91 y 92.

Abra del Infiernillo, en Tucumán. Foto: Ente Tucumán Turismo.Abra del Infiernillo, en Tucumán. Foto: Ente Tucumán Turismo.

Para tener en cuenta

Máximo cuidado requiere la trepada del Abra del Infiernillo por la ruta 307, entre Tafí y Amaicha del Valle, por la reducción de la visibilidad, especialmente los días de lluvia, neblina o nubes bajas. Los últimos reportes de Vialidad Nacional advierten sobre la rotura de un extremo de un puente extendido en el tramo Amaicha-Quilmes por la crecida del río Santa María a principios de marzo. Ya fue habilitado un terraplén provisorio.

De todas maneras, antes de llegar aquí, conviene desviar en Amaicha por la ruta 357 en dirección a Santa María, también parte del circuito calchaquí. En este sector del norte de Catamarca se advierte sobre la ascumulación de material de arrastre de ríos en los badenes de la ruta. Es mejos no cruzar estos desniveles de la ruta si están cubiertos de agua y esperar que se desagoten.

Ya en la ruta 40, en los 15 kilómetros de ripio entre el acceso a la ciudadela de Quilmes y Colalao del Valle trabajadores viales y equipos realizan tareas de mejora en la calzada y las banquinas. También es transitable con precaución el tramo de badenes de 45 kilómetros pavimentados y otros 12 kilómetros de ripio esde el límite Tucumán-Salta hasta el dique La Dársena, al norte de San Carlos.

Después de la larga secuencia de pozos, arena, barro, tierra, piedras y “serruchos” que presentan el camino de ripio, el tramo asfaltado desde Cafayate hasta San Carlos brinda un alivio a los viajeros, pero de Cafayate a Angastaco (75 km), las crecidas de los arroyos suelen arrastrar piedras y sedimentos hasta la calzada.

El cuidado debe maximizarse desde Cachi hasta Molinos, donde la ruta plantea un desafío a los conductores en tramos muy angostos que serpentean sobre precipicios. Además, en esta época se intensifica el trabajo de las máquinas viales en la zona de ripio de 80 kilómetros entre Seclantás y La Poma. La parte más crítica abarca un kilómetro entre El Chucal y Monte Grande (km 4470 a km 4471).

Un tramo muy angosto de la ruta 40, en medio del Monumento Natural Angastaco, en Salta. Foto: Dirección de Turismo de Angastaco.Un tramo muy angosto de la ruta 40, en medio del Monumento Natural Angastaco, en Salta. Foto: Dirección de Turismo de Angastaco.

En el último tramo del itinerario, desde La Poma hasta el norte, se transita de manera restringida sobre media calzada por la crecida del río Circulación.

En Abra El Acay, la velocidad máxima se reduce a 30 kilómetros por hora, como para andar bien atentos al camino y el conmovedor paisaje que premia a los que eligieron disfrutar de punta a punta de esta experiencia incomparable.

10 escalas posen la Ruta de los Valles Calchaquíes

Tafi del Valle, en Tucumán.Tafi del Valle, en Tucumán.
  • Ruta 307 KM. 60: Tafí del Valle

El paisaje ondulado y verde de la puerta de entrada a los Valles Calchaquíes desde Tucumán se presta para poner el cuerpo y encarar alguno de los múltiples senderos de trekking y cabalgata que llevan hasta miradores naturales de Tafí, el valle, las cumbres calchaquíes, los cerros Ñuñorco Grande, El Pelao y Los Cuertos, el lago del dique La Angostura y las casitas de El Mollar.

Algunos de esos circuitos son el de la Cascada de los Alisos (hay que recorrer 15 kilómetros por la ruta 325 para llegar al Valle de las Carreras), La Mesada de los Cuchis (demanda una caminata de cuatro horas ida y vuelta) y Loma de la Cruz.

Otras opción es la Cañada de Muñoz, a la que se accede después de atravesar las tierras de la Comunidad Originaria Santa Cruz.

Vista de los restos de la ciudadela del pueblo prehispánico quilmes, a 22 kilómetros de Amaicha del Valle, en Tucumán.Vista de los restos de la ciudadela del pueblo prehispánico quilmes, a 22 kilómetros de Amaicha del Valle, en Tucumán.
  • Ruta 307 KM. 113: Amaicha del Valle

Aquí nace la Ruta del Vino de los Valles Calchaquíes, con la producción artesanal de vinos patero y mistela y la Bodega Comunitaria Indígena.

El poblado base de los amaicha conserva numerosos testimonios de esa cultura milenaria, que resistió el avance del Imperio incaico hacia el sur y recuperó sus tierras por Cédula Real en 1716.

El legado de los pueblos diaguita y calchaquí revive a través de tapices, pinturas y esculturas en las cuatro salas del Museo de la Pachamama. En Amaicha se respeta a rajatabla el antiguo sistema de representación cumunitaria, delegada en la Asamblea, el Concejo de Ancianos, el cacique y el delegado comunal.

Para los adeptos a llevarse productos representativos del lugar, lo mejor se percibe en las artesanías en cerámica y telar, vinos quesos y alfajores. La visita a Amaicha no debería pasar por alto el Observatorio Astronómico Ampimpa (a 10 kilómetros), las cascadas de El Remate (tras una caminata de media hora por cerros de la quebrada cubiertos de pastizales) ni la reserva arqueológica donde se levantaba la ciudad sagrada de los Quilmes.

Este sitio histórico, ubicado al pie del cerro Alto del Rey -en el kilómetro 4294 de la ruta 40, a 22 kilómetros de Amaicha- fue el último bastión de la resistencia de pobladores nativos contra el avance de los conquistadores españoles.

Entrada a Santa María, en el norte de Catamarca.Entrada a Santa María, en el norte de Catamarca.
  • Ruta 40 KM 4264: Santa María

Esta localidad del norte de Catamarca marca el punto más austral de los Valles Calchaquíes. Su mote de “Capital Nacional de la Arqueología” se entiende cuando uno descubre los restos de la ciudadela de Cerro Pintado en el paraje Las Mojarras (a 4 kilómetros de Santa María), el Parque Arqueológico de Rincón Chico y las numerosas piezas protegidas en el Museo Eric Boman, creado en el Centro Cultural Yocavil, frente a la plaza Belgrano.

Objetos en cerámica y metal remiten a las culturas agroalfareras originarias del Valle de Yocavil.

Otros puntos de interés son los cerros de colores que se observan al oeste -un paisaje ideal para recorrer a pie o en bicicleta-, la iglesia de adobe Nuestra Señora del Valle -construida en 1879 en Fuerte Quemado, con techo de tejas y tirantes de madera- y los talleres familiares de tejidos en lana de llama y oveja.

Bodega Las Arcas de Tolombón, en Colalao del Valle, Tucumán.Bodega Las Arcas de Tolombón, en Colalao del Valle, Tucumán.
  • Ruta 40 KM 4308: Colalao del Valle

En el mínimo tramo que recorre en el noroeste de Tucumán, la ruta 40 empieza a bordear las parcelas trazadas simétricamente por los viñedos y bodegas y las plantaciones de higo, manzana, cayota, nuez y membrillo de Colalao del Valle, donde se ofrecen lugares de alojamiento de turismo comunitario, adaptados en habitaciones de alquiler en las propias viviendas de los pobladores.

La habitual tranquilidad del pueblo suele alterarse en julio, cuando Colalao celebra la Fiesta del Ponchi, una popular bebida en base a leche de aguardiente y azúcar con canela y huevo batido.

A unos 8 kilómetros hacia el oeste del pueblo, en Pichao, el yacimiento arqueológico Condorhuasi exhibe a la intemperie un muro de pircas y las ruinas de un poblado del siglo XIV.

Cafayate, en Salta. Foto: ShutterstockCafayate, en Salta. Foto: Shutterstock
  • Ruta 40 KM 4341: Cafayate

La arquitectura urbana del más reconocido destino de los Valles Calchaquíes, en el sudoeste de Salta, fusiona las fachadas de estilo colonial con líneas barrocas del siglo XIX. Es uno de los tantos atractivos de Cafayate, donde -por sobre todo- se destaca la Ruta del Vino más alta del mundo -a 1.660 metros sobre el nivel del mar- y el torrontés, la cepa más emblemáticas de la región, además del vino patero.

La escala en Cafayate debería contemplar el tiempo suficiente para disfrutar también de las impactantes vistas de la Quebrada del río de las Conchas -como las formaciones naturales El Sapo, Los Castillos, El Fraile, El Anfiteatro y El Obelisco-, el trabajo de los artesanos alfareros, plateros y tejedores, los museos de la Vid y el Vino y Regional y Arqueológico Rubén Bravo, las cascadas del río Colorado y un molino jesuítico instalado hace 350 años a 6 kilómetros de Cafayate, que todavía se utiliza para moler sémola, pimienta y harina de maíz.

Formaciones naturales de piedra cerca de Angastaco, en Salta.Formaciones naturales de piedra cerca de Angastaco, en Salta.
  • Ruta 40 KM 4416: Angastaco

Una sucesión de casitas blancas de adobe con galería exterior y techo con forma de torta se observa al costado del camino en Angastaco, bastión de artesanos y pequeños productores de vino patero, torrontés y mistela. A 9 kilómetros al sur de aquí por la ruta 40, las rocas rojizas y puntiagudas de la Quebrada de las Flechas sobresalen en medio del Monumento Natural Angastaco, una suerte de relieve lunar de 20 kilómetros de largo esculpido por la erosión de la lluvia y el viento.

Al oeste de Angastaco, del centro del anfiteatro natural Los Colorados emerge la imponente obra “El Cristo de la humildad y la paciencia”.

Molinos, en Salta.Molinos, en Salta.

No es suficiente con detenerse en Molinos solamente para deleitar el paladar con empanadas, tamales, maíz mote, anís, charqui y dulces elaborados con técnicas ancestrales.

Es conveniente también apreciar antiguas casonas y las dos torres campanarios y el techo de tejas de la iglesia San Pedro Nolasco -una postal típica, con la silueta del cerro Overo al fondo-, los ponchos, mantas y barracanes tejidos en el criadero de vicuñas Coquena y las ruinas de El Churcal -a 1.800 metros de altura, a 8 kilómetros de Molinos-, antiguo asiento de pueblos precolombinos hábiles en el arte de la alfarería, la madera, los tejidos y la cestería.

Tejedora artesanal de hilado con lana en Seclantás, Salta.Tejedora artesanal de hilado con lana en Seclantás, Salta.
  • Ruta 40 KM 4470: Seclantás

Surgido como una encomienda colonial en 1610, Seclantás es considerado “La cuna del poncho salteño”, donde aún quedan artesanos teleros que aplican rigurosamente la técnica del tejido en telar de palo plantado.

De ese método ancestral salen coloridas mantas, chalés y abrigos, que se ofrecen a los visitantes en el casco urbano -alrededor de la iglesia-, declarado “Lugar histórico nacional” en 1975.

Seclantás es una cómoda base para desandar otros atractivos cercanos, como el Parque Nacional Los Cardones, la capilla y el mirador del cerro del Vía Crucis, la laguna de Brealito -a 12 kilómetros del pueblo- y las misteriosas Cuevas de Acsibi, junto al río Monte Nievas, a 19 kilómetros.

Cachi, en Salta. Foto: TélamCachi, en Salta. Foto: Télam

A 5 mil metros de altura, el entorno montañoso se recubre de verde y asoman algunos picos nevados, mientras la ruta se transforma en una sucesión de curvas y pendientes y la atmósfera que rodea Cachi se llena de aire fresco.

El pueblo es un buen reparo a los pies del Nevado de Cachi -de 6.380 metros-, para hacer una pausa y posar la vista en las casas de adobe de estilo colonial pintadas de blanco sobre veredas altas de lajas, los restos del sitio prehispánico Puerta de La Paya (10 kilómetros al sur) y los rasgos neogóticos que recubren el frente de la iglesia, que luce vigas, el altar y confesionarios de madera de cardón en su interior.

El templo se alza frente a la Plaza Central, donde también se puede visitar el Museo Arqueológico Pío Pablo Díaz, donde se atesoran más de 5 mil piezas -mayoritariamente de cerámica-, del siglo 8 antes de Cristo a 1600 de la era actual.

Abra El Acay, a 4.895 metros sobre el nivel del mar, en Salta.Abra El Acay, a 4.895 metros sobre el nivel del mar, en Salta.
  • Ruta 40 KM 4601: Abra El Acay

El final de la travesía lo marca el punto más alto de la ruta 40, a 4.895 metros sobre el nivel del mar. El Abra -famoso por ser considerado “El nido del viento blanco”– es un paso carretero de la montaña que une el Valle Calchaquí Superior con la Puna, una tramo clave de la ruta 40 construido en 1960 según el trazado del Camino Incaico.

La sensación de haber llegado a una zona de transición se evidencia en las últimas imágenes de los campos verdes de cultivo y los cerros rojizos, que dan lugar a la aridez dominante en las montañas altas de la Cordillera. Del Nevado El Acay, cuya cumbre supera los 6 mil metros de altura, bajan las aguas de deshielo que forman las nacientes del río Calchaquí.

Desde el punto final de la aventura, la ruta 40 retoma su curso rumbo a San Antonio de los Cobres y las grandes extenciones de los salares del Noroeste, un itinerario posible para planear el próximo viaje.

Cómo llegar

  • Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Tafí del Valle son 1.276 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Campana) hasta San Miguel de Tucumán, ruta 38 hasta Acheral y ruta 307.

Dónde alojarse

  • En Tafí del Valle, cabañas Yacu Huasi: para 4 personas con DirecTV, wi-fi, ropa blanca, cocina, heladera, freezer, microondas, cochera y parrilla, $ 38.000; para 8, $ 60.000 (0385- 154166244 / 0385- 156662409 / yacuhuasi@gmail.com / www.yacuhuasi.com.ar / Facebook: Cabañas Yacu Huasi).
  • En Santa María, hotel Plaza: habitación doble con desayuno, TV cable, wi-fi y estacionamiento, $ 20.500; triple, $ 24.500 (0381- 156473520 / 0383- 420-309 / plazahotel_sm@yahoo.com.ar / Facebook: Plaza Hotel – Santa María, Catamarca).
  • En Cafayate, hotel Killa: habitación doble con desayuno, piscina, solario y wi-fi, $ 85.000; triple, $ 105.000 (03868- 422-254 / info@killacafayate.com.ar / www.killacafayate.com.ar / Facebook: Hotel Killa Cafayate).
  • En Molinos, hotel Hacienda de Molinos: habitación doble Standard con desayuno, wi-fi, estacionamiento y secador de pelo, US$ 180 (03868- 494-094/944 / info@haciendademolinos.com.ar / www.haciendademolinos.com.ar / Facebook: Hacienda de Molinos).
  • En Cachi, hostería Tampu: habitación doble con desayuno, piscina, wi-fi y estacionamiento, $ 45.000; cuádruple, $ 65.000; quíntuple, $ 75.000 (0387- 154504240 / 03868- 491-902 / contacto@tampucachi.com.ar / www.tampucachi.com.ar / Facebook: Hotel Tampu Cachi).

Dónde informarse

  • Salta: (0387) 431-0950/0716 / (0387) 156131243 / 0800-2222752 / 0800-2223752 / info@turismosalta.gov.ar / visitsalta.ar



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