15 de julio de 2024

picnics entre viñedos, clases de cocina y paseos en bici


El enoturismo, el principal atractivo de Mendoza y las regiones vitivinícolas de Argentina, es mucho más que visitar una bodega, conocer el proceso agrícola e industrial o hacer una cata de vino.

La visita a una bodega permite disfrutar de sus paisajes, su cultura, su gastronomía y el contacto con la naturaleza. En un mismo lugar hay diversidad de terrenos: cerros con sus senderos para hacer trekking y mountain bike, jardines con flores y árboles frutales, mantos de viñedos, arroyos y canales con agua de deshielo de la Cordillera de los Andes.

Los edificios centenarios de estilo colonial de algunas bodegas, y las nuevas naves construidas, con gran esplendor, por los grandes arquitectos del vino, constituyen uno de los principales atractivos para visitar. En la lista aparecen: Salentein, Catena Zapata, Trapiche, Diamandes, Bianchi, Durrigutti y Piedra Infinita de Zuccardi, entre tantas por mencionar.

Otro imperdible en la visita a bodegas: los miradores con vistas majestuosas y los amplios espacios jardines para descansar, beber de una copa y disfrutar de la naturaleza.

Vacaciones de invierno: menú infantil

En vacaciones de invierno, las bodegas desarrollan actividades para viajar en familia y que las opciones de enoturismo se ajusten a todo tipo de gustos y edades.

Colores del invierno en los viñedos de Mendoza. Foto ShutterstockColores del invierno en los viñedos de Mendoza. Foto Shutterstock

Por eso, muchas de ellas crean y ofrecen planes alternativos para chicos y adolescentes.

Hay que destacar, además, que la gastronomía del vino en Mendoza goza de gran prestigio. A fin del año pasado, cuatro restaurantes obtuvieron estrellas Michelín (Zonda, Casa Vigil, Brindillas y Azafrán), y otros 15 restaurantes, recibieron mención especial de la guía gourmet más famosa del mundo.

La mayoría de los espacios del enoturismo tienen menú infantil y bebidas sin alcohol. También ofrecen comida vegetariana y libre de gluten.

Un atractivo para los chicos son los tragos de frutas frescas sin alcohol, las limonadas y la comida finger food para compartir en familia.

Bianchi: visita guiada y paseo en bicicleta

Para hablar de turismo en familia, hay que arrancar por Bodegas Bianchi, una de las más visitadas de Mendoza. Tiene dos locaciones: la champañera en San Rafael y la bodega de vinos de altura Enzo Bianchi, en el Valle de Uco.

Cava circular en la bodega Bianchi de San Rafael.Cava circular en la bodega Bianchi de San Rafael.

«Recibimos muchas familias con chicos. Cuando hacen la visita guiada a la bodega, son los que más preguntan», cuenta Alexia Robinson, encargada de Turismo de Bodegas Bianchi.

La actividad más elegida por los chicos y adolescentes es el paseo en bicicleta por los viñedos de San Rafael. Los más pequeños pueden ir en sillas en las bicis de sus padres y madres.

A partir de los 6 años, tienen bicis de distinto tamaño. Se requiere reserva previa. La duración del paseo es de 120 minutos, con un mínimo de dos personas y un máximo de 20. El alquiler de bici cuesta $18.000 por persona, y, en bicicleta eléctrica, $25.700.

En la bodega Enzo Bianchi del Valle de Uco, entretienen a los chicos con láminas con dibujos y colores para que puedan pintar en los jardines y las galerías. Para beber les ofrecen aguas saborizadas, mientras sus padres degustan los vinos.

Sensaciones en una casona de 1905 y almuerzo campestre

La casa familiar de la familia Arizu es una de las últimas joyas abiertas al turismo en Maipú, Mendoza. La casona de Finca Paraíso que pertenece a la bodega Luigi Bosca es una construcción histórica situada entre los viñedos más emblemáticos de la bodega.

Foto Finca El Paraíso. Foto Luigi Bosca.Foto Finca El Paraíso. Foto Luigi Bosca.

La casona de estilo chateau francés fue construida en 1905 y comprada por Leoncio Arizu en 1926.

El recorrido Raíces es un viaje sensorial donde convergen el conocimiento, la historia y las emociones. Durante el recorrido por la finca y sus viñedos, los relatos de la familia, los enólogos y sommeliers de la bodega acompañan a los visitantes a través de una audioguía.

El recorrido viene acompañado de una audioguía y degustación de vinos y aceites de oliva. Para los menores, se ofrecen jugos naturales y agua.

Al finalizar, los visitantes reciben una canasta con alimentos y bebidas, para disfrutar en los jardines de un almuerzo campestre al aire libre.

Etiquetas personalizadas por los chicos

La bodega Foster Lorca, en Pedriel, Luján de Cuyo, tiene un estilo arquitectónico clásico moderno y rodeado de jardines intervenidos por un xeripaisajista (flora autóctona) con vista a la Cordillera de los Andes.

Reciben familias con chicos que pueden participar de las visitas guiadas y el almuerzo.

«Mientras los padres hacen la degustación de vinos, a los chicos les damos etiquetas para que las pinten y peguen en botellas para elaborar un diseño propio. Para beber, les ofrecemos limonadas», detalló Guillermo Barletta, responsable Comercial y Turismo de bodega Foster Lorca.

Alojamiento entre bodegas y diversión para chicos

Los alojamientos en bodegas permiten desconectar de la vorágine de la ciudad, disfrutar de la naturaleza y unas vistas maravillosas. Aparecen opciones para ir en familia con chicos, en lodge independientes que permiten contar con todas las comodidades de una cabaña de lujo y espacio exterior propio, sin molestar al resto de los hospedados.

Juegos para chicos en La Morada, Mendoza. Foto La MoradaJuegos para chicos en La Morada, Mendoza. Foto La Morada

Ubicado en el Valle de Uco, La Morada Life ofrece cantidad de actividades para niños y adolescentes, como una plaza de juegos, bicicletas, canchas de paddle y tenis.

Este alojamiento del enoturismo cuenta con ocho tiny houses (de 42 m2 cubiertos y 28 m2 de galería) y seis life pods (con 2 dormitorios, 69 m2 cubiertos y 28 m2 semi cubiertos), en lotes de 800 m2, con acceso a todos los servicios y amenities del complejo.

Para este invierno, se inauguró La Morada Life Homes para quienes prefieren espacios más amplios y exclusivos. Son lujosas casas construidas en lotes de 1,250 m2 (una superficie cubierta de 139 m2 y de 57 m2 semi cubierta) y 3 dormitorios, piscina privada y una gran terraza con vistas a la cordillera.

Canchas de paddle y tenis. Foto La MoradaCanchas de paddle y tenis. Foto La Morada

El complejo tiene amenities: canchas de tenis y paddle, senderos de bicicletas, piletas y zonas de recreación para niños, entre otros atractivos.

Se puede almorzar y cenar en el restaurante Hornero, gerenciado por el chef Edward Holloway y el sommelier Andrés Rosberg.

«Buscamos integrar los mejores y más representativos productos de la zona en preparaciones y cocciones basadas en dos hornos de hierro, especialmente construidos para cocinar a leña. Y el diferencial de una cava subterránea, con capacidad para más de 10.000 botellas de los mejores vinos de la zona, del país y del mundo», apunta Rosberg.

Paseos en bici. Foto La MoradaPaseos en bici. Foto La Morada

Elaboración de un blend y diseño de etiquetas

La bodega Norton de Luján de Cuyo tiene experiencias para toda la familia. En la cava subterránea, los visitantes pueden crear su propio vino.

Bodega Norton, Mendoza. Foto NortonBodega Norton, Mendoza. Foto Norton

La actividad incluye recorrido por viñedos, Casa Norton, jardines, instalaciones de bodega, sala de barricas y cava histórica. Con elementos del laboratorio, los turistas participan de un corte de vino para obtener un blend de distintas uvas.

Luego, la elaboración de una propia etiqueta, el etiquetado y encorchado en forma artesanal. A los más pequeños de la familia, se les ofrece un snack y también diseñan la etiqueta del vino.

El juego se realiza en equipos de al menos 4 personas, para competir por el mejor blend. El costo por persona para julio es de $50.500 (adultos) y $25.300 (menores).

Recorrido por la bodega y actividades especiales. Foto NortonRecorrido por la bodega y actividades especiales. Foto Norton

El restaurante La Vid Terraza, de bodega Norton está abierto al mediodía con una gastronomía basada en los ingredientes regionales, platos creados por el chef Santiago Maestre, y combinados con vinos de alta gama.

El menú infantil, al 50% del valor del de adultos, incluye pastas o milanesas de ternera con papas fritas y, de postre, paleta helada de chocotorta.

Hora de cocinar combinando ingredientes de la huerta

Santa Julia, la bodega de Maipú de la familia Zuccardi, alberga al restaurante Pan & Oliva, junto a la fábrica de aceite de oliva y sus campos con olivos y viñedos.

Es ideal para ir en familia y desde hace varios años, en vacaciones de invierno y fechas especiales, cuentan con un programa de cocina para chicos.

Cocina para chicos. Foto Captura web ZueloCocina para chicos. Foto Captura web Zuelo

El restaurante Pan & Oliva, la casa del aceite Zuelo, tiene una cocina abierta especializada en pastas, carnes y risottos, combinados con productos de la huerta y las estaciones.

El salón principal y su galería, en medio de un jardín de especias y olivos, es el escenario también de las clases de cocina.

Después de la actividad, donde los chicos se colocan un delantal, y aprenden a amasar y combinar ingredientes de la huerta, pueden quedarse a almorzar en el restaurante.

Buena comida y juegos para chicos

El restaurante de Graciela Hisa, Espacio Esencia, en las Pérgolas de Vista Flores, en Tunuyán, es una parada obligada si se va en familia o grupos de amigos al Valle de Uco.

La chef, una de las pioneras en la gastronomía de las bodegas de Mendoza, tiene su restaurante en un predio con un enorme jardín, con juegos para chicos.

La gastronomía de Esencia es una combinación entre la técnica, el cuidado de los productos y la comida hecha en casa.

«Mi restaurante es como una cocina comedor, donde el comensal puede ver cómo trabajamos. Eso demuestra transparencia. Se ve el estrés, el movimiento y todo lo que sucede», explica la chef.

Y, agrega, «la naturaleza donde vivo me regala productos impecables y permite que el menú cambie cuatro veces al año».

Algunas bodegas ofrecen hacer un picnic o almuerzo campestre entre sus viñedos o en los jardines que rodean a la bodega. Foto ShutterstockAlgunas bodegas ofrecen hacer un picnic o almuerzo campestre entre sus viñedos o en los jardines que rodean a la bodega. Foto Shutterstock

Picnic en el jardín

La bodega de la familia Bressia, en de Agrelo, Luján de Cuyo, acaba de inaugurar su restaurante Fuegos y ofrece picnics en los jardines (47.300 por persona), los menores de 12 años no pagan y tienen la opción de consumir un licuado o jugo natural.

Es una experiencia descontracturada para disfrutar los jardines de la bodega. La canasta lleva fiambres, frutos secos, pan casero, chipá, nachos caseros, variedad de dips y postres.

Incluye una botella de vino cada dos personas a elección entre las etiquetas: Profundo 2019, Lágrima Canela 2020, Piel Negra 2020, y espumante Sylvestra Rosé.

Los visitantes reciben mantas y almohadones para almorzar sobre el césped, y sillones si prefieren sentarse en el jardín.

En todas las bodegas abiertas al turismo, el precio del menú para almuerzo o cena, tiene incluído un recorrido con guía por la bodega.



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