15 de abril de 2024

un circuito para recorrer la ciudad entre clásicos y lugares menos conocidos


Podés estar acodado en la majestuosa terraza del mítico Hotel Danieli, a pasitos de Piazza San Marco y del Palacio Duccal que balconea directo, como una postal escénica, al Gran Canal.

Podés encontrarte en la vereda de enfrente, en la terraza del Belmond Cipriani, bajo su fila de sombrillas blancas y azules tomando un spritz y disfrutando de la vista brumosa que te devuelve Venecia en esta época, con toda la postal clásica a la vista: la Piazza, el Campanille y la iglesia, mientras los gondoleros preparan sus naves para la jornada.

Estos son dos de los refugios soñados por los viajeros.

Esta es una ciudad con capas. Se muestra esquiva. Te deja a la vista lo que desea y escatima su corazón. El que la conoce de pasada, en un recorrido de un día, se lleva la imagen de las palomas, el remolino de gente, la imposibilidad de una foto sin extraños en el cuadro, las colas para todo y algo del fastidio local.

Si le das la oportunidad y te hacés amigo, Venecia se relaja y te abre sus escondites a otras experiencias.

Tiempos de Carnaval

El carnaval es una locura. Aunque la ciudad tiene varios eventos convocantes durante el año, éste arrasa con todo lo imaginable.

Lleva a recorrer las calles empujado por la marea. Pero el secreto perfecto es llegar unos días antes, cuando todo se está preparando y Venecia se despereza en medio del invierno.

Carnaval de Venecia, el evento más convocante en esta ciudad de Italia. Foto EFE/ANDREA MEROLACarnaval de Venecia, el evento más convocante en esta ciudad de Italia. Foto EFE/ANDREA MEROLA

Invierno y verano en Venecia

Si vas en invierno, el clima es variable. No siempre hace extremo frío, pero llueve, y como es una ciudad que se camina, las cosas se pueden complicar un poco. Es ideal llevarse piloto y paraguas (o comprarlo por 5 euros en cualquier pequeño puesto y con imágenes autóctonas).

¿Abrigo? Como recomiendan las abuelas: en capas. Porque un día te sorprende el sol y emerge un mini veranito en medio de enero o febrero. No es época de «aqua alta” (qué si se da alrededor de octubre, noviembre o diciembre), cuando el agua de los canales trepa hasta las calles.

Por el contrario, en pleno verano el calor y la humedad ya son un factor a tener en cuenta a la hora de organizar los paseos.

Qué y dónde comer en Venecia

Comer nunca es un problema en Italia, más bien es un tema de presupuesto.

Cantina do Mori, Venecia. Foto ShutterstockCantina do Mori, Venecia. Foto Shutterstock

Un buen consejo es dirigirse a comer lejos de las atracciones turísticas, que en Venecia son apenas 15 minutos de caminata. San Polo (La Bottiglia, un promedio de 10€ el plato), Dorsoduro (Osteria Al Squero, 10€) o Santa Croce (Bacaro Quebrado, 12€) ofrecen opciones de cocina más genuina, no pensada para los que llegan a pasar el día, que suma oferta de mar del mercado del Rialto.

Una alternativa es inevitable y convincente por la tradición y el precio son los cicchetti, las tapas venecianas que se sirven con una copa de vino local.

El más mítico sitio de todos para esto es Do Mori, a pasos del puente del Rialto, dicen que en su barra se acodaba Casanova.




Una propuesta que tiene encantados a los venecianos es Dal Moro’s en Castello. Ofrece pasta fresca auténtica para llevar por un promedio de 6€.

Primer día

  • 8:00 Un ristretto en la terraza del hotel Danieli

Ir a Venecia supone asumir ciertos lujos que, incluso los locales aprecian.

Vista desde la terraza del hotel Danieli. Foto ShutterstockVista desde la terraza del hotel Danieli. Foto Shutterstock

Un ristretto matinal en la terraza del hotel Danieli (antigua residencia de los gobernantes de la Serenissima) paga mucho más que el pocillo. Es algo así como sacar primera fila a la ciudad que despierta.

Las gaviotas te visitan intentando hacerse de algunas migas de los manteles (ojo que con los años estas aves se han vuelto cada vez más agresivas para conseguir comida), pero allí late la Venecia que quiere conquistarte. Empezar allí es entrar por la puerta grande.

  • 10:00 De los clásicos de Venecia al Museo Naval Histórico

En términos de paseos, los clásicos están allí al alcance de la mano. La Piazza San Marco, una de las más célebres del mundo; la Basílica justo frente a ella (gratuita, pero suele haber cola. Ir a misa puede se una alternativa inteligente si no se quiere ir a los sótanos o trepar al balcón exterior (dependiendo del recorrido entre 2 y 4€).

El Campanile merece la pena ser subido para ver Venecia desde otro ángulo, suele haber mucha cola y es importante subir un día sin bruma.

Gran vista de la basílica de San Marcos sobre la plaza San Marco. Foto ShutterstockGran vista de la basílica de San Marcos sobre la plaza San Marco. Foto Shutterstock

El Palacio Ducal (64 €, visita guiada) es una estructura original del siglo XIV.

Pero para subirse a las costumbres locales, en la zona la recomendación es tomar Riva degli Schiavoni hacia el Arsenale, el camino opuesto a San Marco. Pasados los primeros puentes a pie, se inicia uno de los sectores del archipiélago reservado para quienes viven allí.

Lo ideal es perderse por las callecitas. Pasado el quinto puente, sobre la Riva S. Biasio, se esconde el Museo Naval Histórico (de 11 a 17, cerrado los martes, 18€) de la ciudad, que conserva modelos de barcos y armas en exhibición.

  • 12.30 Almuerzo en Café La Serra y algunas joyas

Avanzando por la ribera, la sucesión de puentes llevan hasta el Jardín de la Biennale.

Allí, en medio de espacio, Café La Serra (Via Giuseppe Garibaldi, 1254) o la Trattoria Dai Fioi (Calle Seco Marina, 985), ofrecen un reposo perfecto para el almuerzo. Las vistas desde allí son perfectas, y también la caminata por los pabellones es relajada y propone perspectivas artísticas diferentes.

Escondidas en el recorrido se encuentran joyas como la Basilica di San Pietro di Castello con retablos medievales y el Ponte Dei Pensieri, donde se esconde un jardín y también se puede visitar el astillero, además de recorrer la isla de espaldas al recorrido.

  • 14.00 Fútbol en el estadio Pier Luigi Penzo o una vuelta por las islas

Ojalá te toque un día de partido en el estadio Pier Luigi Penzo. Localizado en la estación Santa Elena el vaporetto, pero a pasos caminando desde el Arsenale, la vida aquí se vuelve casi rutina.

Stadio Pier Luigi Penzo, en Venecia. Foto REUTERS/Massimo PincaStadio Pier Luigi Penzo, en Venecia. Foto REUTERS/Massimo Pinca

Los niños salen de la escuela, las señoras llevan su carrito de compras, el diariero conoce el producto que busca cada visitante, la plaza tiene juegos para que los niños disfruten y adentrándose un poco desde la ribera para evitar accidentes, se puede jugar al fútbol en el parque.

Para ingresar a ver un partido del Venezia FC, que está en segunda división, bastará con comprar los tickets en el kiosko frente a la estación del vaporetto. Los precios rondan los 12€.

Si no se es amante del “calcio”, la mejor manera de terminar la tarde es hacer una escapada a las islas menos conocidas del archipiélago, allí donde eligen pasear y vivir muchos venecianos.

Una de ellas es San Servolo, originalmente un centro de salud mental, el primer asentamiento fue de monjes benedictinos y data del 1100. Fue en su tiempo, el mejor centro de salud mental del mundo y hoy se conserva allí el único museo del manicomio.

La isla de San Servolo, hoy Museo del Manicomio. Foto ShutterstockLa isla de San Servolo, hoy Museo del Manicomio. Foto Shutterstock

Funciona, además allí la Universidad. Un dato pintoresco: en ciertas épocas o días hay que encender una luz en la parada del vaporetto para que el catamarán pase a buscarte.

  • 16.00. Qué ver en San Lazzaro degli Armeni

Una biblioteca de incunables casi desconocida y un huerto, con un templo espectacular te esperan en San Lazzaro degli Armeni.

Originalmente fue un reducto para destinar a los leprosos. Para 1717 se convirtió en refugio del lingüista y teólogo armenio Mkhitar Sevastii que huía de la persecución turca y no vio mejor sitio para escabullirse.

San Lazzaro degli Armeni, Venecia. Foto ShutterstockSan Lazzaro degli Armeni, Venecia. Foto Shutterstock

Allí levantó un monasterio que se convirtió en la base de la literatura armenia moderna, al que recurrió Lord Byron cuando quiso aprender la lengua.

La biblioteca, con su estructura construida para guardar las más de 150 mil obras en un refugio protegido de la luz y a temperatura constante, es inimaginable. Los jardines exteriores son cuidados por los monjes. Rebozan de flores en todas las estaciones.

La experiencia de asistir allí a misa es de otro planeta.

El templo más antiguo de Venecia data del siglo VII y está en la isla de Torcello, un refugio contra el tiempo que guarece el trono de Atila.

Un ameno paseo por Torcello. Foto ShutterstockUn ameno paseo por Torcello. Foto Shutterstock

Allí la basílica de Santa María Assunta conserva mosaicos bizantinos que han sido restaurados y reflejan la belleza de hace un milenio atrás. Otra de las construcciones más buscadas y con el mismo estilo es la Iglesia de Santa Fosca

El sitio fue, en el pasado, el lugar más habitado de Venecia. Llegó a cobijar a más de 20.000 personas. Hoy han más ovejas que personas. Aporta un sentido rural a la visita.

A Torcello se llega en vaporetto. Foto ShutterstockA Torcello se llega en vaporetto. Foto Shutterstock

En Torcello es donde se pueden degustar platos de producción casera y típicos del Véneto como los bigoli in salsa, el risotto di gò, el bacalà mantecato o las fritole. Locanda Cipriani, es uno de los restaurantes que abrió el creador del Harry’s Bar. Aún conserva su toque de glamorosa sencillez.

  • 20.30 Un spritz antes de volver al hotel

Hablando de Cipriani, nada mejor que, ya de vuelta al origen de la jornada, justo al lado de la Piazza San Marco, se busca un spritz en el mítico bar. Su creación se debe a una sucesión de hechos que unieron a Giuseppe Cipriani y Harry Pickering en un préstamo de confianza.

Un spritz, un clásico para saborear en Venecia. Foto: Shutterstock.Un spritz, un clásico para saborear en Venecia. Foto: Shutterstock.

Sea donde sea que se duerma, los venecianos recorren su ciudad a pie siguiendo rutas en zigzag y persiguiendo el eco de sus pasos que suenan como en ningún otro sitio.

Segundo día

  • 8.00 Desayuno en una antigua cantina

Es perfecto comenzar en la Cantina Do Mori (San Polo 429), a paso del Puente de Rialto.

Abrió en 1462, cuando aún a Colón le faltaban tres décadas para llegar a América. La tradición indica que luego de que los pescadores llegaran al mercado para vender sus carga, desfilaban por Do Mori para reponer fuerzas de una faena que los tenía durante la madrugada en la laguna.

  • 9.30 Anteojos con fama y el Teatro La Fenice

Cruzando al otro lado, Ottica Carraro (Calle de la Mandola, 3706) es un sitio exclusivo de confección de anteojos, que se hizo famoso por las gafas coloridas preferidas por Fernando Savater.

Interior del Teatro La Fenice.Interior del Teatro La Fenice.

Apenas a un par de negocios de distancia, El Angel, vende pizza “al taglio”, la que compran los locales para llevar mientras serpentean para llegar a destino.

Unos pasos más allá, a no más de 100 metros, está el Teatro de La Fenice. Aunque concurrido por turistas, un alto porcentaje de espectadores es radicalmente veneciano. Aunque la visita guiada es una tentación, la sala lleva a un viaje al pasado. Se suelen vender tickets de última hora a precios muy reducidos. Intentarlo puede redundar en una experiencia inolvidable.

  • 12.00 La iglesia Santa María Assunta

Ya en Dorsoduro, cruzando el canal en la estación Salute, se llega a una de las iglesias más imponentes del archipiélago: Santa Maria della Salute, templo erigido en honor al fin de la peste.

Santa Maria della Salute en el fondo y una vista del fenómeno de "agua alta". Foto Marco Bertorello / AFPSanta Maria della Salute en el fondo y una vista del fenómeno de «agua alta». Foto Marco Bertorello / AFP

Es una las parroquias más concurridas y veneradas por los locales. Es de libre acceso y merece la pena tomarse un tiempo para gozar de la energía serena que propone.

A pasitos de allí, en una caminata entre recovecos, aparece la que fuera la casa de la coleccionista Peggy Guggenheim, hoy museo. Además de las obras y la preciosa vista sobre el Gran Canal, tiene uno de los jardines secretos más bellos de Venecia. Su barcito escondido en el fondo es el lugar perfecto para aislarse del bullicio.

  • 14.00 Tradiciones locales a la hora del almuerzo

A pasos se abre el restaurante Antinoo’s Lounge & Restaurant dentro del Sina Centurion Palace. Es uno de los preferidos entre los venecianos de la gran cocina local. Su chef, Giancarlo Bellino, rinde homenaje a las tradiciones locales en un salón blanco, que deja el color a los enormes ventanales que dan hacia el Gran Canal. Imperdible la reinvención propia del spritz.

Es una buena idea, al salir, caminar hacia las espaldas del restaurante hasta toparse con el otro canal que delimita a Dorsoduro por el fondo, frente al Canal de la Giudecca.

Allí, por toda la costa se extiende la Fondamenta delle Zattere, es una especie de rambla de casi 2 kilómetros de largo, que los venecianos aman recorrer y donde gustan sentarse a tomar algo. Es la zona más antigua de la ciudad, se cree que está habitada desde el 800 dC. Tomarse unos minutos para un aperitivo en Al Chioschetto (Fondamenta Zattere Al Ponte Lungo, 1406/A), ofrece el trago con música en vivo.

Es hora de encontrarse con el sitio donde habita la mayoría de los venecianos que viven en Venecia: la Giudecca.

Ritmo local en cafés al aire libre y casas antiguas en la isla de Giudecca. Foto ShutterstockRitmo local en cafés al aire libre y casas antiguas en la isla de Giudecca. Foto Shutterstock

Una isla, frente a la zona de Dorsoduro, que conserva la calma bucólica que extrañan los locales.

Allí se abren comercios comunes, las personas se sientan en los bares a leer el diario (aún lo hacen) y existe la hora de la siesta.

La iglesia del Redentor es otra de las construcciones que se realizó en honor al fin de la peste que eliminó a más de un tercio de la población en el siglo XVI.

  • 17.30 Visita a San Giorgio Maggiore

La isla que la enfrenta hacia el noreste es San Giorgio Maggiore (estación vaporetto San Giorgio).

Allí funciona la Fundación Cini que ha tenido como objeto recuperar este espacio para los venecianos.

Ofrece visitas guiadas a las Capillas del Vaticano que fueron creadas en 2018 durante la Bienal y al Laberinto de Borges construido en 2011 y dedicado al escritor, cuenta con 3200 plantas de boj bajo un diseño del arquitecto Randoll Coate. Aunque seguir comiendo puede ser un exceso, el San Giorgio Café, el bistró museo de la isla, ofrece vinos del Véneto y platos tradicionales venecianos.

  • 20.00 Una cena rodeado de oro

Es hora de volver a la Giudecca para terminar la noche contemplando el Gran Canal en perspectiva.

Oro es el restaurante revestido de pan del metal precioso con vistas a la laguna en primera fila. Risotto con ostras, sardinas típicas con toque gourmet y tiramisú del mejor.

El perfecto modo de terminar: un taxi privado te cruza a Piazza San Marco cuando terminás de cenar.

Dónde alojarse

Alojarse siempre es un dilema. Lo que se recomienda siempre es hacerlo en Mestre, la ciudad inmediatamente vecina, que te deja a un par de estaciones de tram (el tranvía que llega a Piazzale Roma, la terminal de ingreso a Venecia). Sin embargo, esta práctica se ha hecho tan populosa, que a veces los precios no justifican la distancia.

Si se puede disponer de algunos euros extra, dormir en Venecia es otra experiencia. Despertarte como en casa, con el ruido normal del hogar que va anunciando la actividad, es la primera manera de sentirte local. Las tres de la tarde es la hora de la fuga: sobre todo en invierno, que anochece cerca de las 17, es el momento en que parten todos los que llegaron para pasar el día. Ahí es cuando Venecia se relaja, se quita la máscara y te muestra sus supermercados, la salida del colegio, las misas vespertinas, la casa de pastas y la panadería.

Una alternativa interesante puede ser alejarte de lo tradicional. No olvides que Venecia en verdad es un archipiélago.

Por ejemplo, Hyatt abrió un hotel en Murano, lo mismo que NH. E, incluso dentro de la isla principal, pasando el Arsenale, allí donde se realiza la Biennale de Arquitectura, en sitios como Fondamenta Sant’Elena, donde viven muchos de los venecianos, o en a Giudecca, la isla inmediatamente enfrente de San Marco, se pueden encontrar albergues alternativos a un precio no tan diferente del que se ofrece en Mestre.

Cómo moverse

Moverse en la ciudad es sencillo. Caminar es perfecto. Podés hacerlo a tu ritmo y perdete. Los cientos de carteles amarillos con flechas colocados en casi todas las esquinas dan las indicaciones precisas del sentido “A San Marco”, “A Rialto”, “A la Academia” o “A Piazzale Roma”.

El vaporetto es el colectivo local que transita sobre el Gran Canal y las islas aledañas. Un pase por 75 minutos cuesta 9,5 euros; por 24 horas 25, por 48, sale 35. La app Che Bateo es gratis y te ayuda a determinar qué línea de vaporeo tenés que tomar de acuerdo a dónde estás y a dónde vas.

La góndola siempre es una tentación. Los venecianos, por supuesto, no las usan. Su capacidad es de hasta 6 personas y las tarifas de la oficina de turismo son sugeridas: un paseo de 30 minutos entre las 9 y las 19 horas tiene un precio mínimo de 80 euros, el paseo nocturno se extiende a 35 minutos (desde las 19 horas a las 3 de la madrugada) y tiene un precio mínimo de 100 euros. Todos los extras se cobran, como una copa o que el gondolero entone una canzonetta.



Source link

Abrir chat
Somos Feeling Classics!!
¿En qué podemos ayudarte?