29 de mayo de 2024

playas, calles coloniales y dónde comer en la capital de Puerto Rico


Hay un nuevo optimismo en esta capital del Caribe.

Los turistas llegan en cifras récord y la ciudad está recuperando la energía perdida tras la devastación de los huracanes María e Irma en 2017, la emigración de decenas de miles de personas al continente, una economía en quiebra y la pandemia.

En el Viejo San Juan, el enclave colonial de 500 años de antigüedad con arquitectura en colores pastel y fuertes antiguos, y más allá restaurantes eclécticos, arte experimental y bares célebres como La Factoría están encendiendo el espíritu puertorriqueño.

La Calle Cerra, en el antiguo barrio de clase trabajadora Santurce, es ahora epicentro del movimiento de arte público de la isla, con murales gigantes junto a una animada vida nocturna donde podés unirte al chinchorreo, término local que significa ir de un bar a otro y bailar en las calles.

Viernes

  • 15.30 hs | Ver historia colonial

El Viejo San Juan es fácilmente transitable. Empezá en el Paseo de la Princesa, un trazado con fuentes y esculturas que recorre la Bahía de San Juan y las murallas de la ciudad.

Turistas visitan el Castillo de San Felipe del Morro. Foto EFE/ Thais LlorcaTuristas visitan el Castillo de San Felipe del Morro. Foto EFE/ Thais Llorca

Pasá por La Fortaleza, mansión del siglo XVI en la que reside el gobernador, y se acerca a la Catedral de San Juan Bautista, donde se dice que están enterrados los huesos de Juan Ponce de León, el conquistador español que se convirtió en primer gobernador de Puerto Rico.

El paseo finaliza en Punta del Morro, un sendero costero que culmina al pie del Castillo San Felipe del Morro, también conocido como El Morro, una fortaleza del siglo XVI. Todavía conserva algunos cañones originales que miran al Atlántico. Entrada, US$ 10; Tours de 2 1/2 horas, US$ 49. O simplemente elegí distenderte sobre la amplia extensión de césped, donde es muy habitual remontar barriletes.

  • 17.00 hs | Compra de arte y baratijas

Desde El Morro, bajá por las veredas angostitas de la Calle del Cristo y sus galerías, bares y cafés al aire libre.

Encuentro de Tambores, en la Plaza del Quinto Centenario del Viejo San Juan en Puerto Rico. Foto EFE/Thais LlorcaEncuentro de Tambores, en la Plaza del Quinto Centenario del Viejo San Juan en Puerto Rico. Foto EFE/Thais Llorca

Tomate un descanso breve en el sereno patio del hotel El Convento o en un banco a la sombra de los árboles en el cruce de la calle Caleta.

Seguí por calle Cristo hasta la Galería Botello, museo gratuito ubicado en una casa de 350 años dedicada a Ángel Botello, artista gallego que llegó a San Juan en la década de 1950 y era conocido como el Gauguin caribeño por sus pinturas de mujeres haitianas. Las impresiones de trabajos de Botello cuestan entre 50 y 125 dólares, y sus santos, figuras de madera talladas, se venden entre 500 y 3.000 dólares.

Cerca de allí, Puerto Rican Art and Crafts cuenta con pinturas acrílicas, cerámicas y vejigantes, máscaras folclóricas que se asemejan a rostros de coloridos demonios con cuernos. Máscaras, de US$ 15 a US$ 44.

  • 18.30 hs | Relax en un bar de vinos

Al otro lado de la Plaza de Armas, el bar de vinos Pío Pío, un espacio apartado que declara su nombre con un cartel de color rosa Barbie sobre la barra, tiene platos de lujo como los rollos de langosta con caviar de esturión (US$ 32), vinos inusuales (entre ellos Llopart Corpinnat Rosé, un espumante rosado orgánico de Cataluña a US$ 14 el vaso) y cócteles como el vodka martini que da en el blanco con una pizca de bitter de naranja (US$ 17).

Distrito de La Perla en el Viejo San Juan. Foto ShutterstockDistrito de La Perla en el Viejo San Juan. Foto Shutterstock
  • 20.00 hs | Saboreá una cena hermosa

A esta hora el célebre bar La Factoría, en el interior de un edificio centenario, ya tiene cola en la vereda.

Vale la pena esperar para disfrutar del exclusivo Lavender Mule (té de jengibre, vodka, lavanda y cítricos; US$ 12,80) en el informal salón principal del bar, donde solo se puede estar de pie, o en uno de sus barcitos apartados más pequeños, a los que se llega a través de pasillos oscuros.

Luego paseá cuesta abajo hasta Marmalade, cuyas pálidas habitaciones con arcos y nichos evocan la Andalucía árabe.

El tartar de atún de allí, sazonado con harissa (pasta de ají pimiento del norte de África) y los bocados de paella servidos como rollos de sushi, son memorables. Dejá lugar para el Choco-L8, ocho sabores de chocolate orgánico local con toques de avellana. Cinco platos (cada plato tiene de ocho a 10 opciones), US$ 135. Maridaje de vinos, US$ 79 por persona. Se recomienda reservar previamente.

Sábado

  • 8.30 hs | Paseo por el mar

Disfrutá un espresso (US$ 1,50) con una masa mallorquina fresca (bollo dulce en espiral US$ 3,50) en Sobao, cafetería interior y exterior del AC Hotel by Marriott, después caminá por la Avenida Ashford hasta llegar a un pequeño parque llamado Ventanas al Mar, que cuenta con un camino que lleva a la playa.

Está siempre lleno, principalmente de huéspedes del hotel, pero cualquiera puede alquilar una silla por 5 dólares y una sombrilla por 10 dólares (todas las playas de Puerto Rico son públicas, incluso las de los hoteles).

En el lobby del hotel que está al lado, el Condado Vanderbilt, pasá por Wild Side, una boutique que vende ropa de playa muy buena y joyas escultóricas en oro y plata de la artista portorriqueña María Blondet.

La playa de Isla Verde. Foto ShutterstockLa playa de Isla Verde. Foto Shutterstock
  • 11.00 hs | Visitá a un museo

El Museo de Arte de Puerto Rico, ubicado en un edificio neoclásico en Santurce, centro de las artes y la vida nocturna, exhibe las principales obras de artistas de diferentes generaciones, épocas y medios de expresión (entrada US$ 12).

No dejes de apreciar allí el inquietante autorretrato «Azabache» del pintor portorriqueño Arnaldo Roche Rabell.

Llegá hasta otra sala contigua para encontrar “No Crying in the Barber Shop” (algo así como Nada de llantos en la peluquería), una instalación del tamaño de toda una habitación que representa una barbería del Bronx, obra del artista puertorriqueño Pepón Osorio que explora el machismo de la cultura latina.

Antes de salir del museo visitá el apacible jardín de esculturas y pasá por La Tienda, la boutique del museo, que atesora obras de fabricación local como unos azulejos de vívidos colores que representan una naturaleza muerta de flores rojas de Susana López Castells (US$ 40).

Una de las callecitas del Viejo San Juan. Foto ShutterstockUna de las callecitas del Viejo San Juan. Foto Shutterstock
  • 13.30 hs | Una comida castellana

Bodegas Compostela, en el barrio de Condado, es un hito entre los restaurantes de lujo de San Juan, con su comedor clásico y sencillo ideal para reuniones familiares, cumpleaños y almuerzos de negocios.

Empezá por el pulpo a la gallega hecho con aceite de oliva, pimentón y papas (US$ 23,95) y seguí con el lechón asado de piel crocante y carne jugosa (US$ 74,95); de postre, un rico soufflé de chocolate (US$ 15,95).

Si todo esto te parece demasiado, pedí la muy fresca y muy liviana ensalada de langosta (US$ 42,95).

Bodegas Compostela también es conocido por sus excelentes vinos. Probá Attis, un albariño de España de 51,95 dólares la botella. Se recomienda reservar previamente.

  • 15.30 hs | A mirar arte callejero

Calle Cerra, de edificios deteriorados y tiendas abandonadas hasta no hace mucho, es ahora un semillero de vida nocturna y centro del movimiento de arte urbano de la isla.

Paseá admirando el arte callejero del lugar, gran parte del cual explora cuestiones políticas y sociales.

Un imponente mural pintado en una torre de agua muestra a un niño cargando un glaciar sobre la espalda mientras el hielo se derrite a su alrededor. Otro mural que ocupa la altura de un edificio entero y exhibe tres esqueletos hundiéndose en el mar simboliza el colonialismo y la esclavitud.

Al final de una de las cuadras, un rascacielos rosado, cubierto desde el suelo hasta el techo con graffiti, murales, remolinos y garabatos, parece estar abandonado. Pero vive gente en él.

En la parte superior del trayecto, tomate un descanso en Café con Cé y pedí un latte helado (US$ 4,50) con un pastel vegano (US$ 4).

  • 19.00 hs | Probá las raíces de una cocina

Cená en el patio abierto de Cocina al Fondo, un restaurante en Santurce cuya chef, Natalia Vallejo, se convirtió el año pasado en la primera puertorriqueña en ganar el Premio James Beard 2023 al Mejor Chef South.

Probá opciones tradicionales favoritas como los pastelillos de calabaza (buñuelos de calabaza, US$ 15) y el jarrete de cerdo al caldero (jamón con arroz, frijoles y plátano maduro, US$ 42), platos familiares todos, elaborados con espíritu local de la granja a la mesa. Se recomienda reservar previamente.

  • 21.30 hs | Adoptá el chinchorreo

Después de cenar en Cocina al Fondo, regresá a la Calle Cerra, que atrae a los amantes de los bares a sus clubes de cócteles y salones hasta altas horas de la madrugada.

Una multitud de jóvenes se reúne en Botánico, donde el mural gigante de un rostro domina una pista de baile al aire libre.

Calle abajo, parte en la que campean libremente las gallinas y se alza una antigua iglesia en una esquina, hay varios bares más, entre ellos Machete, Graziani y Galería, y por lo general el chinchorreo loco (como los lugareños llaman a la escena de baile y bebida callejera) se centra en Esquina Watusi, un icónico dive bar.

Después del bullicio de Cerra, caminá o tomá un taxi hasta el apartado bar de tapas Primitivo, en el barrio de Miramar no lejos de allí. Probá el nigiri, rebanada de atún sobre un buñuelito de alcapurria, un favorito portorriqueño (US$ 14), y disfruta de un sedoso Negroni (US$ 15).

Domingo

  • 9.00 hs | Camino a las olas

Parque del Indio, en el vecindario de Condado, es un refugio, un parque de playa barrial sobre la Avenida Ashford y la Calle C.F. Krug. Es el preferido de los chicos, los paseadores de perros y los jugadores de pickleball y vóleibol.

Alquilá una silla (US$ 5) y una sombrilla (US$ 10) y quedate mirando las olas, leyendo un libro o da un largo paseo por la playa que se extiende varios kilómetros a lo largo de viviendas frente al mar, parrillas informales y casas de huéspedes junto a la playa.

  • 11.30 hs | Andá a donde van los lugareños

Todo el mundo en San Juan conoce La Casita Blanca, uno de los restaurantes caseros más frecuentados de la ciudad. Es tan popular que no acepta reservas.

Los invitados esperan charlando en fila en la vereda junto al restaurante, que se encuentra en una modesta casa blanca con una fachada cubierta de flores, en una esquina concurrida del congestionado barrio Santurce, donde el tráfico es particularmente intenso.

Cada día el restaurante publica entre 10 y 12 platos en una pizarra. El bistec encebollado (bife bien cocido y con cebollas, US$ 18,95) es uno de los favoritos.

Otras posibilidades, el mofongo (puré de banana, US$ 5,95) y las arepas con bacalao (buñuelos de bacalao, US$ 12,95) parecen no haber cambiado a lo largo de las décadas. Y el personal, muy amable, se despide con sonrisas y abrazos, como si fuera de la familia.

Paradas Clave

  • La Galería Botello, ubicada en una mansión de 350 años de antigüedad en el Viejo San Juan, exhibe obras de arte y una colección del artista gallego Ángel Botello.
  • Cocina al Fondo, con su chef ganadora del premio James Beard, reconstruye la cocina portorriqueña pero se mantiene fiel a las tradiciones de la isla.
  • El Museo de Arte de Puerto Rico tiene la colección de arte más importante de la isla de artistas portorriqueños y caribeños.
  • Calle Cerra es el epicentro del arte urbano público portorriqueño y un destino picante en cuanto a vida nocturna.

Dónde comer

  • Marmalade, posiblemente el mejor restaurante de San Juan, reinventa los platos locales inyectándoles acentos japoneses, franceses y marroquíes.
  • Bodegas Compostela es un restaurante clásico español con vinos excepcionales.
  • Primitivo, un íntimo bar de tapas, se especializa en nigiri, entradas crudas y cócteles especiales.
  • Pio Pio, un bar de vinos frente a la Plaza de Armas en el Viejo San Juan, ofrece sofisticación y calma, bocados de lujo y vinos y cócteles especiales.
  • La Casita Blanca, favorito de la ciudad, tiene sus raíces en platos tradicionales portorriqueños servidos en un ambiente hogareño y amigable.
  • La Factoría es un local nocturno popular en el Viejo San Juan que agrupa seis bares conectados por pasillos oscuros.
  • Botánico es un bar y restaurante con platos centroamericanos y pista de baile al aire libre.
  • Esquina Watusi suele albergar animado chinchorreo y un ambiente de baile y bebida callejera.

Dónde alojarse

  • El hotel Condado Vanderbilts te atrapa con su vista abierta al océano desde un opulento lobby Art Deco de mármol rosa. Inaugurado en 1919, fue renovado y reabierto en 2014. Cuesta desde US$ 651.
  • O:LV Fifty-Five, maravilla del diseño con un vestíbulo art deco de mármol blanco y negro, tiene una romántica azotea con piscina profunda y vistas panorámicas. Sólo para adultos. Habitaciones desde US$ 449.
  • El Convento, un hito colonial español de color amarillo intenso, te espera con un patio jardín agradablemente tranquilo. Las habitaciones, desde US$ 278.
  • Para alquileres de corto plazo, buscá en los barrios del Viejo San Juan, Condado, Santurce y Miramar.

Luisita López Torregrosa

Traducción: Román García Azcárate



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